Respira
Antes que nada: no soy una persona obsesiva, solo un poco maniática y para los tiempos que corren lo siento hasta normal.
¿Quién no revisa el celular más de 180 veces al día?
Y esto no lo digo yo, lo dicen los expertos en la materia. Así que, por esa regla de tres, todos somos maniáticos en algún campo de la vida.
Solo tengo una manía, por ejemplo. Y la primera vez que me obcequé con algo fue a los 40 años, lo cual, si miro mi entorno, es más bien tarde. También es verdad que la semana siguiente ya casi había llegado a la neura.
Puede que así, de buenas a primeras, no suene muy bien, pero todo lo que he hecho, lo he hecho con un propósito y con la mejor de las intenciones.
De hecho, fue el resultado lógico de adoptar una actitud vital nueva regida por la respiración. Para conciliar con mi mente, cuerpo y espíritu.
Mi primer contacto con la apnea fue de lo más desagradable. Mi mentor, Disati, quería obligarme a parar, para que trabajase mi poca paciencia, mi falta de aburrimiento y mi nula quietud.
Disati quería que dejara de respirar para que parase mi montaña rusa mental.
Sus intenciones eran buenas, pero sus métodos defectuosos.
Entonces, la apnea para mí no era más que otra fórmula mágica para hallar la felicidad eterna, pero con otro nombre y otra cara.
La cuestión es que hice caso a Disati y me metí en aquel ataúd de cristal que él llamaba Piscina del Renacimiento.
Lo que no sabía, porque no me lo había dicho, es que una vez dentro aquello se cerraría…
Menudo cabronazo el Disati. Con el pastizal que cobraba ya podría haber puesto una pileta climatizada.
Así que, allí estaba yo, metida en una pecera de agua fría que se fue llenando de a poco hasta que me cubrió por completo sin orificio de salida.
Por supuesto que me ahogué y me quedé inconsciente a los pocos segundos, pero como bien predecía el nombre: renací.
Y esa fue la primera de 180 hasta que llegué a los 22 minutos en apnea con la mente en calma, el cuerpo en paz y el espíritu flotando.
Cuento 12/52
Me he propuesto escribir un cuento corto a la semana para mejorar la escritura y el humor.
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