Anécdota
Tengo depresión, estoy deprimida o soy depresiva.
No sé cómo se diría.
Lo que sí sé es que me sigo ilusionando como una niña con cosas banales, como la luz incrustada en el espejo de un baño.
También sé que el tiempo que me donas es el mayor de los regalos.
Entiendo que nadie quiere estar con personas tristes, por eso valoro que quieras pasar tiempo conmigo independientemente de cómo esté.
Incluso puede parecer que no me ayudas, pero solo con tu mera compañía ya es mucho más que suficiente aunque no lo parezca.
Puedo no ser la mejor de las compañías, lo sé y soy plenamente consciente de ello, porque me reconcome por dentro, pero también por eso agradezco tu atención cuando a pesar de mi estado tú decides estar.
Y no me refiero solo a estar físicamente. Que va.
No te quepa la menor duda de que quiero mejorar, pero también sé que puede parecer lo contrario, porque cuando la tormenta llega, la destrucción parece la única salida.
Sé que las palabras se las lleva el viento y que al andar se hace el camino, pero ojalá valores una excepción, dado que las palabras, en este caso, son el movimiento y el salvavidas de una mente dañada y falta de confianza.
Desearía hallar el botón que haga desaparecer el sufrimiento.
Desearía volver a ser la niña risueña de la eterna sonrisa.
Pero por algún motivo que desconozco y que no sé si conoceré, la vida, el universo, las circunstancias o yo misma, decidí dejar de serlo.
Ahora el llanto es la emoción predominante.
Ahora la furia está a la orden del día.
Ahora el pánico está a la vuelta de la esquina y la oscuridad me acompaña cada nuevo día.
Aún así, sigue habiendo una niña.
Una niña que se emociona, ilusiona y sorprende.
Una niña que cree en la magia.
Una niña asustada, sí, pero que sueña con estar feliz más tiempo y que quiere aprender a disfrutar de la vida.
Porque tanto la niña como la mujer quieren ser capaces de tomar las riendas de su vida, quieren creer en ellas mismas y les gustaría seguir disfrutando de tu compañía cuando la depresión sea una anécdota del pasado y su mente las sonría.
Hasta entonces,
Gracias por estar aunque yo parezca que no.
Gracias por acompañar aunque yo parezca no querer.
Gracias por ser sostén cuando la catástrofe se apodera de mi ser.
En definitiva,
Gracias por ser como eres conmigo y por respetar como soy yo contigo.
Cuento 28/52
Me he propuesto escribir un cuento corto a la semana para mejorar la escritura y el humor.
Si quieres formar parte de esta aventura súmate a la newsletter. Es gratis.
Más Cuentos
Septiembre para escritores indie
Septiembre para escritores indie: La guía definitiva para llegar a diciembre satisfecha (y vivir de escribir) Septiembre tiene una cualidad...
Leer másBienestar interior y vuelta al cole
Bienestar interior y vuelta al cole: Manual de supervivencia para escritoras DIY Para cualquier persona normal, el mes de septiembre...
Leer másCreatividad financiera para escritores
Creatividad financiera para escritores: Cómo vivir de escribir sin depender de un milagro Son las tres de la tarde. Sábado....
Leer másArmario Cápsula para Escritoras
Armario cápsula para escritoras: Cómo planificar tu novela sin morir en tonos neutros Son las ocho de la mañana y...
Leer másEl misterio de las perrunillas
El misterio de las perrunillas (y el enigma de escribir un libro sin volverte tarumba) ¿Puede un enredo culinario, como...
Leer másEl camino del escritor
El camino del escritor: Cómo superar creencias limitantes y vivir de escribir ¿El escritor nace o se hace? Es la...
Leer más
El Pan De Mía
Un poemario extraterrestre.

Canva: Curso Intensivo Principiantes
Una guía completa para aprender a usar Canva desde cero que incluye derechos de reventa, más de 100 plantillas editables, 33 pegatinas digitales, una plantilla de identidad de marca y mucho más.







