mariquilla pug

Mariquilla

Kate Green era una mujer menuda, de mejillas sonrosadas, cabello rojizo y mirada melancólica. En la parcela llevaba puesto un sombrero canotier, un viejo peto verde oliva, y a veces botas militares.

Kate Green soñaba con casarse. Tener cuatro hijos (cada uno de un color) y ser la típica abuela que cuenta historias a sus nietos sentada en una mecedora.

A los veinte años pudo quedarse embarazada por primera vez, pero el esperma no cuajó y nunca más fue posible.

Estaba sola en el mundo, excepto por su perra Mariquilla, los vecinos antipáticos que aparcaban en su puerta, unas cuantas gallinas, el invernadero de bonsáis y sus libros.

Una mañana, Kate Green se encontraba en el porche de su casa, observando ojiplática al vecino que hacía ejercicio en pelotas. No alcanzaba a entender qué placer proporcionaba hacer flexiones con los huevos colgando.

Tenía la cara roja y aunque estaba seco como una raspa, sudaba como un cochinillo. Cuando vio caer a Mariquilla de lo alto del corral.

Corrió hacia ella al ver que no se incorporaba. La perra más enérgica, inteligente y fuerte que jamás había conocido estaba inerte.

—No hay alternativa, Kate Green —dijo con voz seria y pausada la veterinaria—. Tienes que despedirte de Mariquilla.

De vuelta en casa. Echó una lenta mirada a su alrededor y gritó soltando sapos por la boca. ¡Cómo gritaba! Gritó como si volvieran a arrancarla el útero. Gritó como cuando una madre pierde a un hijo. Gritó hasta caer derrengada en la cuna vacía de su única hija.

Todavía conserva el ticket de la eutanasia. 95 € por ver apagarse al amor de su vida después de 17 años de lealtad incondicional. También mantiene su olor, impregnado en unos guantes de vagabundo que preserva en un cajón con llave.

Cuento 1/52

Me he propuesto escribir un cuento corto a la semana para mejorar la escritura y el humor.
Si quieres formar parte de esta aventura súmate a la newsletter. Es gratis.


La Dysletter

Más Cuentos


esperanza flor margarita
Esperanza

Esperanza Tuve que ir a la guerra. Allí se me dio una recomendación y un salvoconducto para penetrar la selva….

Leer más


sonríe atardecer cádiz
Sonríe

Sonríe -¿Qué pasará ahora? -preguntó Ildira inquieta y agitada. -Sonríe -respondió Doña Tecla. Paciente y terapeuta bajaron la mirada hacia…

Leer más


mariquilla pug
Mariquilla

Mariquilla Kate Green era una mujer menuda, de mejillas sonrosadas, cabello rojizo y mirada melancólica. En la parcela llevaba puesto…

Leer más

ebook el pan de mía
El Pan De Mía

Un poemario extraterrestre.

Scroll al inicio
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad