
5 ideas para reconectar contigo en agosto
(Sin exigencias y con mucho humor)
Agosto me sabe a aire caliente salido de un secador de pelo estropeado, ganas repentinas de desaparecer en una isla del ártico y un suspiro incómodo entre lo que fue la primera mitad del año y lo que aún está por llegar.
No sé tú, pero yo en agosto me siento un poco entre paréntesis.
No estoy en modo ultraproductiva (las trompetas de la disciplina no suenan), pero tampoco estoy en modo vacaciones paradisíacas.
Estoy en tierra de nadie.
En este limbo estival, a veces cuesta horrores volver a una misma. Sentirte en casa en tu propio cuerpo, en tu mente, en tu arte y la rutina se convierte en un auténtico misterio cuando eres una escritora freelance.
¿Dónde se ha escondido el foco? ¿Quién ha robado la inspiración?
Por eso hoy, quiero compartir contigo 5 ideas suaves, sazonadas con un toque de humor, para reconectar contigo este mes.
Aquí no hay espacio para la culpa ni para la autoexigencia perfeccionista.
No necesitas hacer grandes cosas, ni apuntarte a un retiro espiritual, ni transformarte en la versión millonaria de ti misma que toma té matcha a las cinco de la mañana.
Solo se trata de estar.
SER.
De volver y habitar tu caos bonito. A tu modo. Porque, al fin y al cabo, la creatividad no es el destino final, es el camino que recorremos mientras ponemos el culo en la silla.
1. Hazte compañía como harías con una buena amiga
¿Sabes esa amiga del alma que no te juzga cuando te comes la última croqueta, que te escucha con paciencia infinita mientras os tomáis algo fresquito y a la que le puedes contar tus incoherencias más grandes sin miedo?
Pues intenta ser exactamente eso para ti misma durante este mes.
La desconexión empieza por cambiar el tono del diálogo interno.
- Habla contigo en voz alta: Aunque el gato te mire raro (los míos, Neox y La Señora, ya están acostumbrados y ni pestañean).
- Escríbete cartas: De esas que no vas a quemar, donde te recuerdes que lo estás haciendo bien.
- Sácate a pasear: Llévate a un parque o a una cafetería bonita sin más objetivo que disfrutar de tu propia presencia.
Pregúntate qué necesitas hoy, aquí y ahora, sin la urgencia de querer «arreglar» el día o solucionar tu vida entera en una tarde.
Esto es muy similar a la famosa «cita con el artista» que propone Julia Cameron en su maravilloso libro El Camino del Artista.
Regálate un par de horas a la semana para jugar contigo a solas. Tu identidad creativa te lo agradecerá.
2. Crea algo por el puro placer de mancharte las manos (Y sin propósito comercial)
Dibuja, recorta revistas viejas, borda, pega trozos de washi tape sin ton ni son o simplemente garabatea monigotes abstractos en una libreta limpia.
Haz lo que te dé la gana, pero con una condición inquebrantable: está terminantemente prohibido pensar en publicar, monetizar o hacerlo perfecto.
Vivimos en una era donde parece que cada hobby tiene que convertirse en un modelo de negocio optimizado para redes sociales.
¡Basta!
A veces las mentes divergentes y/o multipotenciales necesitamos crear cosas feas que tengan alma.
Permítete el lujo de fallar.
Si el dibujo sale horrible, ríete de ello.
El arte terapéutico no busca la aprobación de las arañas de Google ni de tus seguidores de Instagram; busca liberar el ruido de tu cabeza y apaciguar a la fiera.
3. Diseña un ritual de supervivencia de solo 5 minutos
No hace falta que cambies tus hábitos de sueño, ni que te levantes antes de que amanezca, ni siquiera que intentes meditar cuarenta minutos seguidos en la posición del loto mientras dejas la mente en blanco…
Mantén las cosas simples y acogedoras, como un buen capítulo de misterio cozy.
Un ritual de reconexión puede durar lo que tarda en enfriarse tu taza de café.
Así que, enciende una vela aromática, ponte esa canción que te hace mover los pies de forma random, escribe una frase bonita en un post-it o tómate el desayuno mirando por la ventana sin tocar el teléfono móvil.
Marca ese pequeño espacio de tiempo con un cartel mental que diga:
Propiedad privada: esto es solo para mí.
Y ya está. Verás cómo esos cinco minutos dilatan el tiempo y te devuelven la calma.
4. Levanta la cabeza y mira el cielo más a menudo
Parece un consejo de taza de autoayuda barata, pero te prometo que funciona cuando el bucle de la frustración empieza a dar vueltas en tu cerebro.
Sube la vista.
Sal del scroll infinito de la pantalla y mira el horizonte.
Es una forma instantánea de recordar que tu negocio creativo, tus dudas existenciales y tus tropiezos diarios son solo una pequeña parte de algo muchísimo más grande.
Aunque hoy te sientas un poco perdida y no sepas muy bien hacia dónde vas, ahí arriba sigue estando la misma luna que ha observado pacientemente todas y cada una de tus versiones anteriores (las buenas, las malas y las incoherentes).
Todas esas facetas te han traído hasta el presente, y ninguna de ellas fue un error.
5. Elige disfrutar antes que arrepentirte de no haberlo intentado
Esta es la frase que se ha convertido en mi brújula últimamente:
«Puedo elegir disfrutar de este momento o arrepentirme toda la vida de no haber tenido los ovarios de intentarlo».
Aplica para las decisiones minúsculas del día a día y para los grandes saltos al vacío de tu carrera.
Aplica para aceptar un plan improvisado que te saca de la rutina, para escribir un texto libre y visceral que te da un poco de vértigo compartir, para empezar un proyecto desde cero o para diseñar una estrategia kamikaze.
Y, por supuesto, aplica para dar vida a mis propios universos, como Glabama.
Glabama: Tu refugio mensual para mentes inquietas
Y hablando de tomar decisiones con el corazón y pasar a la acción… ya tengo las manos metidas en la masa de la nueva edición de la revista.
Para mí, maquetar y escribir cada número es mi propia forma de reconectar con la artista intuitiva que llevo dentro.
Glabama no es una publicación corporativa que te va a dar un método de siete pasos para ser millonaria antes del domingo.
Tampoco es una solución mágica ni plantillas planas de consumo rápido.
Es una revista digital mensual concebida como un espacio bonito para respirar, inspirarte, disfrutar de historias con enigmas y reírte un poco de la vida y sus cositas.
Si este agosto te sientes un poco «multi tornado» y quieres darte un ratito rico de desconexión contigo misma cada mes, te abro de par en par las puertas de nuestro club.
🧡Únete a la membresía de Glabama aquí y recibe tu dosis mensual de desconexión.
Y si lo que necesitas es financiar tus propios proyectos creativos
También tengo la solución, porque sé perfectamente que para poder disfrutar de estos ratos de calma y desconexión en agosto, necesitas tener la tranquilidad de que tu economía no está tiritando en un rincón.
Si eres una escritora con mil ideas en la cabeza pero te falta el método para monetizar tu pasión sin perder tu esencia poética, el Kit Cronopio es tu coartada perfecta.
Es la guía paso a paso para crear tu mini producto digital en solo 7 días y empezar a financiar tu novela de manera independiente.
Porque el amor propio también consiste en asegurar tu libertad financiera.
Ahora te leo a ti:
¿Qué estás cocinando para volver a ti este agosto? ¿Tienes algún ritual secreto, alguna frase que te sostenga los días de calor o alguna pequeña locura que te haga bien?
Si estás sentada en la mesa de las goya, respóndeme directamente al mail. Me encantará leerte entre bambalinas.
Abrazo de gratitud,
Gladys 🧡


